miércoles, 1 de julio de 2026

vivir no es solo dejar pasar los minutos y las horas

El reloj sigue su curso imperturbable e imparable, pasan los minutos, pasan las horas y llega un nuevo día, pero vivir es algo más que dejar que el tiempo siga su curso imperturbable, no somos una máquina de la que sale la vida de forma automática quizá como alguien la haya programado, tenemos que asumir nuestro tiempo, nuestros minutos, nuestras horas, lo que sentimos en cada instante, lo que hacemos en cada momento, es darle vida a lo que hacemos y vivimos, darle un sentido y un valor pero no como quien contabiliza económicamente los resultados sino como quien disfruta plenamente cada paso de su vida, cada latido del corazón es un impulso de vida, es el ritmo del amor que es quién da colorido a la vida, valor a lo que hacemos, alegría a nuestro vivir, quien pone metas en nuestros horizontes, quien nos abre a la claridad de la luz, todos lo hacemos con amor y por amor, nos hace ir al verdadero encuentro con los demás, para aprender de su entusiasmo por vivir, para saborear cada paso y cada momento dándole el mejor de los sentidos a todos los que hacemos, para poner alegría en cada escalón que vamos subiendo, para superar obstáculos y dificultades, para darle una trascendencia a la vida que va mucho más allá del minuto presente; siente que es Dios el que pone verdadero valor a tu vida con su bendición. Buenos días. © carher 

martes, 30 de junio de 2026

No rechacemos la luz de Jesús no solo para nosotros sino también para ese mundo que nos rodea en medio de sus luces opacas


 

No rechacemos la luz de Jesús no solo para nosotros sino también para ese mundo que nos rodea en medio de sus luces opacas

Amós 5, 14-15. 21-24; Salmo 49; Mateo 8, 28-34

No enciendas muchas luces, así pasaremos desapercibidos, nadie sabrá lo que estamos haciendo, evitaremos que alguien se de cuenta y nos veamos metidos en líos… No queremos que haya luz, hacemos las cosas en la oscuridad, pero eso ¿qué puede significar? ¿Por qué queremos permanecer en la oscuridad? ¿Será acaso que lo que estamos haciendo son cosas oscuras? Creo que todos entendemos lo que puede haber detrás de esas oscuridades que buscamos, o lo estaremos viendo claramente a nuestro alrededor en ‘malos negocios’, en violencias que se ocultan, en corrupción de todo tipo que va corroyendo nuestra sociedad.

Hoy contemplamos a Jesús que tras la travesía del lago llega a la otra orilla; pero es un lugar ajeno al pueblo de Israel, es la región de los gerasenos; pero allí se encuentra con dos endemoniados, en expresión del evangelio, que les salen al encuentro; ya nos comenta el evangelista que por la violencia de esos individuos nadie se atrevía a transitar por estos lugares; pero aquello hombres poseídos por el espíritu del mal sí conocen quien ha llegado hasta ellos; lo rechazan, solo por la acción de Jesús se verán libres de esos espíritus inmundos que se adueñarán de una piara de cerdos que se despeña en el lago.

La fuerza y la gracia de la luz y de la vida que llega con Jesús a aquellos lugares; pero nos encontraremos algo que nos parece inconcebible, que los habitantes del lugar que al conocer los hechos se acercan hasta Jesús le pedirá que abandone aquellos lugares. siempre hemos comentado que los negocios de su vida con el pastoreo de aquellos cerdos se les han ido por tierra, ven sus intereses afectados y por eso rechazan la presencia de Jesús.

El juicio que vamos a hacer no es sobre aquellas personas, sino que será mirándonos a nosotros mismos. ¿Cuál es nuestra reacción a la gracia de Dios? ¿Cuál es nuestra reacción a la luz que con Jesús quiere iluminar nuestra vida?

Podemos pensar en los rechazos cuando queremos seguir en los caminos del mal y nada nos hace movernos hacia el arrepentimiento; podemos pensar en esa componendas que nos hacemos tantas veces para parecer cumplidores mientras seguimos con nuestros apegos en el corazón; podemos pensar en la poca perseverancia en nuestros propósitos cuando pronto nos aflojamos espiritualmente y seguimos dejándonos caer por las pendientes de nuestras viejas rutinas y costumbres; podemos pensar en la poca voluntad que ponemos para superarnos y arrancarnos de nuestras viejas rutinas o de la tibieza espiritual con la que nos gusta andar.

Hoy el Señor quiere llegar también a esas regiones inhóspitas de nuestras vida que quiere transformar en un bello jardín de vida. pero quizás con este evangelio Jesús nos quiere pedir algo más; a muchas regiones inhóspitas llenas de violencias o de insolidaridad que nos son difíciles de atravesar, desiertos de frialdad y desinterés donde florecen fácilmente los cardos del orgullo o de los rencores, y podemos pensar en tantas situaciones que se viven en nuestro sociedad tan materialista y sensual, Jesús quiere llegar también y quiere hacerlo a través de nosotros. 

Ha puesto un toque de vida en nuestros corazones pero nos está diciendo que vayamos a nuestros hermanos y le contemos lo que el Señor ha hecho con nosotros. ¿Cuál es la respuesta que le damos? ¿Nos seguiremos quejando de que esos caminos son difíciles e intransitables pero no ponemos nada de nuestra parte para hacer que nuestro mundo florezca como un vergel de amor y de justicia? ¿Preferimos un mundo de oscuridades y de medias luces? ¿Estaremos rechazando la luz no solo para nosotros sino también para el mundo que nos rodea?


que bueno escuchar una palabra de aliento y confianza

Cada mañana intento rebuscar los mejores palabras para enviarte mi saludo lleno de buenos deseos y que te haga despertar con mucha ilusión a un nuevo día; en medio de un mundo a veces tan lleno de amarguras necesitamos una buena cucharada de dulzura que nos haga encontrar el mejor sabor de la vida, se suele decir que a nadie amarga un dulce, una palabra de aliento y de confianza levanta nuestro espíritu decaído; es lo que pretendemos, es lo que hemos de ir buscando, es lo que tenemos que saber ir llevando ofreciendo esa delicadeza en nuestro trato, despertando confianza en nosotros mismos, sabiendo valorar siempre lo bueno de los demás, haciéndonos creer en nosotros mismos y en que somos capaces de hacer muchas cosas buenas y llevar a término esos proyectos hermosos que tenemos en nuestra mente, descubriendo lo bello y hermoso del corazón de los que nos rodean, saboreando lo mejor de la vida, sintiendo que no estamos solos porque hay muchos a nuestro lado que con sus luchas y esfuerzos de superación nos estimulan para seguir la ascensión de nuestro camino, porque sentimos el amor de Dios que se manifiesta de muchas maneras en nuestra vida con sus bendiciones y nunca nos deja solos; saboreemos la dulzura de la vida. Buenos días. © carher 

lunes, 29 de junio de 2026

una mirada agradecida al camino realizado

Es normal que nuestra mirada al comenzar un nuevo día mire hacia adelante pensando en ese futuro que nos espera y que tenemos que construir cada día, alguien dice que mirar para detrás nunca ni para tomar impulso, pero pienso que sí es necesario volver nuestra vista hacia el pasado con una mirada agradecida al camino realizado porque lo que somos hoy es lo que hemos construido en el pasado; bueno es recordar el camino recorrido, esas fechas especiales que son como hitos en nuestra historia, esos momentos de dicha y de felicidad que son innumerables pero también esas lágrimas derramadas en momentos duros y difíciles, esas personas que han compartido nuestro camino comenzando por la familia en la que hemos nacido y crecido, aquellos compañeros de estudio y de aventuras en nuestra juventud que nos hicieron soñar en futuros hermosos, esas personas que han caminado a nuestro lado aunque ahora ya no forman parte de nuestra vida, esos amigos fieles que estuvieron siempre a nuestro lado, esas personas que de forma desinteresada tanto nos ayudaron en el camino, esos proyectos realizados en las distintas etapas que tantas satisfacciones nos dieron, también ¿porqué no? esos fracasos y caídas que tanto nos han enseñado; es nuestra historia, lo que ha sido nuestra vida, es la sabiduría que se atesora en nuestro corazón, son bellos y agradecidos recuerdos que no hemos de enterrar, escalera no siempre fácil que ha logrado esa ascensión de lo que hoy somos, miramos a lo alto con corazón agradecido a Dios que en todo eso nos ha ido regalando su amor. Buenos días. © carher

domingo, 28 de junio de 2026

Decisiones que parecen locuras pero que nacen del amor y nos hacer caminar de una forma radical con un nuevo sentido de vida

 


Decisiones que parecen locuras pero que nacen del amor y nos hacer caminar de una forma radical con un nuevo sentido de vida

2Reyes, 4, 8-16; Salmo 88; Romanos, 6, 3-4.8-11

Hay momentos en la vida en que llega la hora de tomar decisiones; la radicalidad con que hemos de tomar esas decisiones algunas veces parece que no hay nadie que lo entienda; es una nueva manera de concebir las cosas, de entender la vida que parece que va a contracorriente de lo que parece que tiene que ser lo habitual; nos sentimos nosotros mismos abrumados quizás por tener que tomar esa decisión, los que están a nuestro lado no lo entienden, pero quizás nosotros en el fondo tenemos claras cuales son nuestras metas, los objetivos que pretendemos en la vida, en lo que hacemos, en nuestros negocios, en la relación con los demás, porque son cosas que pueden afectar a diferentes situaciones de nuestra vida, en diferentes estadios nos podemos encontrar con momentos radicales así. Mantener el pulso nos puede ser costoso pero lo tenemos claro.

Creo que es lo que nos está planteando hoy Jesús en el evangelio. Nos parecen muy radicales y exigentes sus palabras, porque nos está diciendo que quien no lo hace así como nos está diciendo, no es digno de Él. ¿No nos recordará lo que en otro momento nos ha dicho que tenemos que estar con El o contra Él, porque el que no recoge con El desparrama?

Y nos toca momentos o situaciones de las más normales de nuestra vida como son nuestras relaciones familiares con padres, hermanos, esposos, hijos. Y pareciera que hiciera una comparación entre el amor que hemos de mantener en esos lazos familiares con el amor que a Él le hemos de tener. 

Fijémonos bien en las palabras de Jesus y no es que pretendamos hacer rebajas, sino fijarnos en su hondo sentido y también en consecuencia en la radicalidad que nos pide. ‘El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí’.

¿No tenemos que amar a nuestros padres o a nuestros hijos? No es eso lo que nos está pidiendo Jesús, sino que sepamos encontrar lo que es verdaderamente la prioridad de nuestra vida y lo que va a dar sentido y valor a todo lo que luego tengamos que vivir. Sí, el amor de Dios tiene que estar por encima de todo, ‘amarás a Dios sobre todas las cosas’, decimos en los mandamientos, ‘con todo el corazón, con toda el alma, con todo tu ser’, como nos dice el texto bíblico. Pero es que ahí está la raíz de todo nuestro amor, ahí es donde haremos que todo nuestro amor sea sublime, es desde ese amor que le tenemos a Dios que no es sino respuesta el amor infinito que Él nos tiene y al que queremos imitar desde donde aprenderemos a amar también con todo nuestro ser a aquellos a los que tenemos que amar. ¿No nos pedirá que amemos a los demás como Él nos ha amado?

No es contraponer, es fortalecer y darle hondura, para que esos amores humanos que hemos de vivir no sean un obstáculo al amor de Dios. Es una exigencia que no nos hace pesado el amor sino todo lo contrario. Como decía san Agustin el amor suaviza todos los preceptos. Y podemos recordar aquella anécdota de la Madre de Calcuta cuando alguien llegó y a ver como ella trataba a los pobres y los enfermos y decía que ni por todo el oro del mundo esa persona decía que no sería capaz de hacer aquello; a lo que Santa Teresa de Calcuta le respondía que ella tampoco lo hacía por eso, porque lo hacía por amor.

Nos habla Jesús de tomar la cruz para seguirle, porque de lo contrario no seríamos dignos de Él. Es la carga del amor lo que hará que nada ni nadie nos pueda separar de ese amor de Dios. Porque hemos de tener claro, como decíamos, cuales han de ser nuestras prioridades. ¿Qué será entonces para nosotros ganar la vida? ¿Serán solamente esas ganancias materiales que podamos ir obteniendo por lo que hacemos? Jesus nos habla de perderla, de gastarla, de entregarla como Él lo hizo. Ahí está nuestra verdadera ganancia, solamente así es como le daremos sentido de plenitud a nuestra vida.

Y claro eso son decisiones muy serias y hasta radicales que hemos de ir tomando, porque desde ese amor las cosas se miran con otro sentido y con otro valor. Y claro, el mundo que no camino sino por intereses y ganancias no nos comprenderá. Pero nosotros somos locos de amor por Cristo porque en Él y en su amor encontraremos la verdadera plenitud de nuestras vidas.


sábado, 27 de junio de 2026

un día agradable desde un corazón lleno de ternura y delicadeza

Un nuevo amanecer que nos anuncia un nuevo día que deseamos todo lo más agradable, que nos sintamos a gusto y así se lo hagamos sentir a los que nos rodean, abramos puertas y ventanas para que entren los cálidos rayos del sol, se renueve el aire de nuestro interior con la brisa fresca de la mañana; ya sabemos que en una casa cerrada mucho tiempo el aire se enrarece, aparecen los tufillos de los malos olores, la humedad carga el ambiente y hasta se nos hace difícil respirar hondamente; es lo que tenemos que cuidar con esa renovación interior que cada día hemos de saber realizar en nosotros, no mantengamos viejos y malos recuerdos, desprendámonos de resentimientos y recelos, limpiemos esas legañas de nuestros ojos de los prejuicios y prevenciones, quitemos esas viejas y oscuras cortinas que nos encierran en nuestro egoísmo, despejemos nuestro corazón de malos sentimientos, afinemos la sintonía que nos hace descubrir con claridad la bondad de los demás, aliviemos el peso que soporta nuestro corazón con nuestro orgullo y amor propio mal entendido, dejemos que entren los cálidos rayos del amor que todo lo purifican, que comience a fluir en nuestras mutuas relaciones la brisa fresca de la delicadeza que se multiplica en múltiples gestos de ternura y cercanía, que hagamos sitio en nuestro corazón para que sintiéndose a gusto quepan todos nuestros amigos y cuantos se acercan a nosotros; estaremos haciendo un día agradable para nosotros mismos y para cuantos nos rodean. Buenos días. © carher 

viernes, 26 de junio de 2026

Sepamos despojarnos de nuestros aires de grandeza para humildes ponernos siempre en actitud de servicio y cercanía



 Sepamos despojarnos de nuestros aires de grandeza para humildes ponernos siempre en actitud de servicio y cercanía

Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19; Salmo 73; Mateo 8, 5-17

Algunas veces quizás nosotros no sabemos cómo acercarnos a alguien desde nuestros deseos de conocerlo, o desde nuestra necesidad esperando quizás una ayuda, y estaremos atentos a las señales que pueda darnos o que nosotros podamos encontrar de que podemos acercarnos con libertad y confianza; o quizás al revés somos nosotros los que quizás podamos ofrecer algo pero no queremos forzar el que alguien quiera aceptarnos, no queremos herir su susceptibilidad y al mismo tiempo respetar su libertad y lo que hacemos es dejarnos caer, como solemos decir, ponernos a tiro, dar señales de que esas personas pueden con libertad confianza acudir a nosotros.

Podríamos decir que es lo que encontramos en Jesús. Se deja encontrar, se pone a tiro, su presencia y sus gestos están invitándonos a que vayamos a Él porque en Él nunca nos sentiremos defraudados. Son muchos los momentos en que lo contemplamos así a lo largo del evangelio; se hace el encontradizo, se detiene junto a ciego del camino, se fija en quien quizás nadie se ha fijado y pasa desapercibido para muchos, deja incluso que le rompan el techo de la casa con tal de que puedan llegar hasta Él, o va allí donde hay soledad y sufrimiento para ofrecer su palabra, tender su mano o levantarnos de nuestra camilla.

Llega Jesús a Cafarnaún y se deja encontrar por aquel centurión romano que por allí anda con sus angustias porque su criado a quien apreciaba mucho está enfermo. Y ante la petición confiada de aquel hombre quiere ponerse en camino para ir a su casa. ‘Voy a curarle’, le dice. Pero por contra encontraremos la humildad y la grandeza de aquel hombre, no por sus títulos que puedan merecer honores, sino por la forma confiada y humilde de dirigirse a Jesus. ‘No soy digno de que vayas a mi casa…’ comienza diciendo pero para afirmar su certeza de que la Palabra de Jesús es verdadera y será suficiente para que su criado se pueda curar. El sabe de mandos y de órdenes, sabe de cumplimiento de mandatos y de disponibilidad, y Jesús puede hacerlo. ‘Una palabra tuya bastará’.

Hemos hablado de la grandeza que manifiesta este hombre, pero es Jesús mismo quien lo alabará. ‘No he encontrado en Israel una fe tan grande’. ‘Vendrán de Oriente y de Occidente y se sentarán en la mesa del Reino de los cielos’, se comentará en otro lugar. ‘Que te suceda conforme has creído’, el poder y la grandeza de la fe.

Pero en el resto del evangelio de hoy seguiremos contemplando a Jesus que allí a donde llega o por donde pasa todo se va llenando de vida. Será la suegra de Simón a quien Jesus levanta de la cama y pronto ella se pondrá a servirles, pero serán las multitudes que se agolpan a su puerta buscando esa sanación de sus enfermedades y sobre todo la salud y salvación para sus vidas. El evangelista recordará lo anunciado por el profeta Isaías, Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades’.

Nos queda preguntarnos si nosotros nos ponemos a tiro de ese encuentro con el Señor que nos sana y nos llena de vida; pero al mismo tiempo tenemos que plantearnos cómo nosotros vamos a saber acercarnos allí donde hay dolor y sufrimiento también para regalar vida. Hemos de levantarnos también y ponernos en actitud de servicio que lo podemos reflejar de muchas maneras. ¿Seremos en verdad cercanos los unos con los otros? ¿Seré capaz de despojarme de esos aires de autosuficiencia para ponerme al lado de los que más sufren?


dejarnos sonar para poder sanar

El brillante sol que se eleva sobre el horizonte nos está invitando al vivir la vida con la más hermosa plenitud, que ninguna sombra disminuya la intensidad de esa luz que ha de envolvernos y con la que al mismo tiempo hemos de iluminar para ayudar en el camino de los demás, sin embargo algunas veces hay cosas en los secretos de nuestro corazón que nos perturban, nos dañan y nos hacen perder esa intensidad de vida, por eso hemos de saber curar esas heridas, no permitamos que reticencias, malos recuerdos o posturas negativas mermen la intensidad de luz que tendríamos que emitir, dejémonos sanar reconociendo esas debilidades y no dejándonos confundir por ese amor propio que termina encerrándonos en nosotros mismos, que sintamos renacer de nuevo un amor puro en nuestros corazones, que seamos capaces de abrir las puertas y ventanas para realizar es hermoso intercambio de vida con quienes nos rodean o nos vamos encontrando, esa luz nueva que emana de nuestro amor a través de tanto gestos y detalles de cercanía y de humanidad vaya llenando también de intensa vida cuanto nos rodea, sintámonos sanados porque nos sentimos amados, amemos y con nuestro amor sanemos a los demás. Buenos días. © carher 

Algo nuevo tiene que surgir en nuestro corazón cuando nos sentimos curados porque nos sentimos amados, ofreciendo ese mismo amor

 


Algo nuevo tiene que surgir en nuestro corazón cuando nos sentimos curados porque nos sentimos amados, ofreciendo ese mismo amor 

2 Reyes 25, 1-12; Salmo 136;  Mateo 8, 1-4

Excluimos, somos excluidos o nos excluimos a nosotros mismos, resumo con ellos posturas, actitudes, maneras de actuar que tenemos muchas veces con nosotros mismos o con los que nos rodean, creando unas diferencias o exclusivismos que nos distancian y que nos dividen. Algunas veces de una manera muy sutil, otras de forma descarada en actitudes, comportamientos o gestos que tenemos hacia los que nos parecen distintos, otras veces bajo una capa de aparente humildad que encierra realmente un orgullo mal curado dentro de nosotros mismos.

Me hago esta reflexión desde el relato de aquel leproso que se atrevió a acercarse a Jesús que nos cuenta hoy el evangelio. Partimos es cierto de una situación de discriminacion incluso considerada legal por aquello en principio de evitar los peligrosos contagios de una enfermedad que con la higiene y medios de la época se consideraba hasta una maldición; el leproso era excluido no sólo de la vida familiar sino de su presencia en medio de la comunidad, habían de vivir apartados para siempre de todo contacto humano.

Pero aquel hombre tuvo la valentía de reconocer, es cierto con humildad, su enfermedad, pero de romper también todas aquellas barreras para acercarse a Jesus, incluso en medio de la gente. ‘Si quieres, puedes limpiarme’, le pide a Jesús. Se sabe no limpio, se sabe impuro como lo ha condenado su sociedad, pero sabe quién puede limpiarle, quien puede de nuevo devolverle su dignidad. ¿Qué va a hacer Jesús? ‘Quiero, queda limpio’, es su respuesta.

Cuántas veces hemos reflexionado sobre este hecho con muchas conclusiones para nuestra vida. Pero no lo hemos de dar ya por todo hecho y reflexionado. Es Palabra de vida para nosotros hoy, en este mundo concreto en el que estamos, pero también para nuestra vida tan llena de lepras, cuando nos creemos buenos y hasta mejores que los que están a nuestro lado, o cuando seguimos con nuestras cobardías para camuflar tantas debilidades que hay en nosotros, cuando no damos el paso para salir de esas situaciones en las que nos hemos metido o arrancar de nosotros tantas amarguras que seguimos guardando en el corazón, cuando por orgullo no nos dejamos sanar esas viejas heridas y por el contrario vamos con las púas de nuestros resentimientos y recelos hiriendo a quien se interponga en nuestro camino.

¿Seremos capaces de tener la humildad de reconocer que no estamos tan limpios como queremos aparecer y pedirle a Jesus que nos sane y que nos limpie?

Pero hay algo más de lo que tenemos que ser capaces, tomar las actitudes y las posturas de Jesús para ir rompiendo muros y barreras para que nadie se sienta apartado, poniendo el bálsamo de nuestro amor en nuestros gestos y palabras para ir sanando también a cuantos encontremos en esa situación en los caminos de la vida, tendiendo la mano como oferta de confianza y amor a quien sea que encontremos sin importarnos ni el color de su piel ni su apariencia.

Algo nuevo tiene que surgir en nuestro corazón cuando nos sentimos curados porque nos sentimos amados, para ofrecer también ese mismo amor a los demás.


jueves, 25 de junio de 2026

dejarnos sorprender para encontrar algo nuevo

¿Que nos deparará el nuevo día? Es el pensamiento como el que despertamos cada mañana, con curiosidad y con cierta incertidumbre comenzamos a dar nuestros primeros pasos, es por supuesto lo que podemos y lo que tenemos que hacer porque somos los constructores de nuestra propia vida, no dejamos las cosas al azar, a lo que salga, ponemos nuestra voluntad y nuestra responsabilidad, sacamos a flote todas nuestras posibilidades, desarrollamos nuestros valores y cualidades, somos creativos y tomamos iniciativas, no es solo lo que nos salga al paso en la vida sino lo que ponemos de nosotros mismos, pero eso no quita que nos dejemos sorprender por lo que nos vamos a encontrar, por lo nuevo que aparece ante nosotros, por las nuevas posibilidades de nuestra vida, por lo que podemos recibir de los demás y del entorno que nos rodea, abiertos siempre a lo nuevo podremos encontrarnos también maravillas, todo eso lo sumamos y tendremos un día maravilloso. Buenos días. © carher