sábado, 4 de julio de 2026

tener problemas o cometer un error no es un fracaso

La ilusión de un amanecer con los bellos y variados colores que desde los resplandores del horizonte lo van bañando todo de luz y de color pronto quizás se ve truncada porque el camino no es tan llano ni tan recto como lo imaginamos o lo apetecemos; las curvas del camino de la vida pronto nos harán caer en cuenta de lo que es la realidad que vivimos, problemas que nos pueden ir surgiendo por todas partes y que avivan nuestro sentido de lucha para superar la dificultades y encontrar la solución, tropiezos en nuestros pies que vamos a encontrar cuando llegamos a entrar en una fuerte convivencia con lo que me rodean, muchas veces los tropiezos nos hacen caer y podemos sentirnos fracasados ante la imposibilidad de conseguir las metas con las que soñamos; pero hemos de ser conscientes de que tener un problema o tener errores en lo que hacemos no tiene por qué significar fracaso, hemos de saber verlo como un aliciente para que descubramos toda esa fortaleza interior que nos hace luchar por buscar una solución, que despierta nuestra inteligencia y nos fortalece interiormente, que nos abre nuevas posibilidades y nuevos horizontes, que nos enseña a ser humildes y ser capaces de pedir ayuda, que nos hace encontrar a los verdaderos amigos que nunca nos fallan, que nos obliga a avivar nuestra inteligencia y a descubrir y desarrollar todas las más hondas cualidades y valores que despiertan la creatividad que hace surgir nuevas iniciativas; fracaso sería si nos dejamos vencer porque no luchamos y nos rendimos, si no somos capaces de pedir o de aceptar esa mano que nos ayude, si nos encerramos dentro de nosotros mismos dándole vueltas y más vueltas a ese potaje que nos parece insoluble de la vida; no perdamos nunca la ilusión y el entusiasmo porque la vida la vamos construyendo con esos tropezones que convertimos en materiales de crecimiento. Buenos días. © carher 

viernes, 3 de julio de 2026

Dejemos que el evangelio impacte de lleno en nuestra vida, no nos importe que muchas cosas salten por los aires, es una buena noticia que hace nueva nuestra vida

 Dejemos que el evangelio impacte de lleno en nuestra vida, no nos importe que muchas cosas salten por los aires, es una buena noticia que hace nueva nuestra vida

Amós 9, 11-15; Salmo 84;  Mateo 9, 14-17

Nos gusta recibir buenas noticias. Estamos atentos a los diversos medios de comunicación para saber de qué va el mundo de la misma manera que nos comunicamos con aquellos más cercanos a nosotros que siempre tienen algo que contarnos de cuanto sucede a nuestro alrededor; desgraciadamente la mayoría de las noticias que recibimos tienen los tintes negativos de tantas calamidades que afectan a nuestro mundo y a nuestra sociedad que es algo que por nuestra sensibilidad nos inquieta; pero aun si queremos seguir escuchando noticias esperando siempre algo bueno y algo positivo que de alguna manera nos aliente y sea como luz para nuestro camino. 

Hay noticias que recibimos y que nos impactan y nos inquietan, que nos hacen reaccionar de alguna manera y que también van marcando el ritmo y el rumbo de nuestras vidas; cosas que nos afectan en lo más íntimo de nosotros, cosas que nos hacen pensar y nos hacen ver las cosas de otra manera, cosas, palabras o acontecimientos que nos producen un impacto profundo y o nos pueden desestabilizar en lo que es nuestra rutina de cada día, o nos hacen dar un giro a nuestras vidas.

Cuando Jesús comenzó a predicar en Galilea le decía a la gente que se preparara porque les llegaba una gran y buena noticia; en el ritmo de la predicación que había sido del Bautista la invitación que jesús hacía era la conversión para poder creer en esa buena noticia del Reino de Dios que llegaba. Era una buena noticia que haría cambiar muchas vidas en quienes la aceptaron, una buena noticia que impacta y nos tendría que llegar de inquietud para buscar esos nuevos valores que nos iba a proponer.

No todos lo van a comprender porque están muy anclados en las costumbres de siempre, en la interpretación que ellos se habían hecho de la ley y los profetas, de las Escrituras santas, y no estaban dispuestos a hacer ese cambio, por eso su reacción será ir a la contra, rechazar, no dejar que llegara esa buena noticia a sus corazones. Es lo que iremos encontrando a lo largo del evangelio.

Hoy vienen algunos a plantearle a Jesús por qué sus discípulos no siguen con los viejos ritos de los ayunos y las penitencias, como los discípulos de Juan o como los discípulos de los fariseos. Jesús tratará una vez más de hacerles comprender la novedad de esa Buena Noticia, de ese Evangelio, que Él está proclamando. Y lo hace siempre, podríamos decir, con su pedagogía de ponernos imágenes como señales que hemos de entender. Por eso habla de rotos y de remiendos, por eso habla de odres viejos y nuevos que habrá que renovar para recibir ese vino nuevo que Él nos ofrece. 

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor’. Es una vestidura nueva la que tenemos que vestir, no nos vale lo viejo remendado, sino que es necesario esa transformación profunda que nos hace un hombre nuevo. 

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan’. Es la conversión profunda de nuestro corazón y de nuestra vida. No podemos ser los mismos ante la Buena Noticia del Evangelio de Jesús. 

¿Significa en verdad eso para nosotros? Cuando queremos en verdad confrontar nuestra vida con el evangelio que escuchamos muchas veces nos quedamos pensando en qué cosas tengo que cambiar. ¿Significa eso los remiendos que le he de poner a mi vida para que no desentone mucho con el evangelio que escuchamos? Dejemos que el evangelio impacte de lleno en nuestra vida, no nos importe que muchas cosas salten por los aires, porque seguramente serán las que no están verdaderamente ancladas en Jesús y su evangelio.


la vida no es una repetición se hace nueva cada día

Algunas veces al despertar estamos diciéndonos un día más como si fuera otro día que se repite, las mismas cosas, trabajos semejantes, las mismas personas con las que convivimos, trabajamos o no cruzamos cada día, como si todo fuera una repetición, pero la vida es algo más, cada día tiene su color, cada día ha de tener una nueva intensidad, cada día las cosas tienen un sabor distinto, porque depende de cómo sazonemos la vida y no siempre nos sale el mismo punto de sal, cada cosa que realizamos tiene un aspecto distinto a lo que hicimos ayer, cada día es nuevo porque como nuevas hemos de ver todas esas cosas, todas esas actividades, todos esos aspectos que son los detalles de la vida que la harán distinta, somos nosotros los que le damos un nuevo matiz a cada cosa que realicemos; por eso no entramos en rutina, siempre es un día nuevo, un día distinto, un día al que le ponemos una cantidad intensa de amor, y entonces serán distintos nuestros encuentros, serán cada vez más valiosos los frutos de lo que hacemos, nos acercaremos a personas distintas, porque estaremos atentos a quien pasa a nuestro lado; cada momento es un nuevo acto de amor y el amor siempre es nuevo, siempre está lleno de novedad, siempre es creativo de una vida nueva. Buenos días. © carher 

jueves, 2 de julio de 2026

Abramos los ojos para saber leer desde el corazón tantos momentos intensos en que Dios se va manifestando en nuestra vida y compartamos nuestra experiencia de fe

 


Abramos los ojos para saber leer desde el corazón tantos momentos intensos en que Dios se va manifestando en nuestra vida y compartamos nuestra experiencia de fe

 Efesios 2, 19-22; Salmo 116; Juan 20, 24-29

‘Si no lo veo, no lo creo’, decimos también nosotros muchas veces en la vida tomando esta expresión que manifiesta las dudas de Santo Tomás, aunque nosotros no siempre lo hacemos en una referencia de fe en lo sobrenatural sino en esas cosas de nuestra vida de cada día. Es la actitud de reserva y en cierto modo de desconfianza ante algo que nos cuentan que haya sucedido y que nos parece inverosímil, en algo que ha hecho alguien al que consideramos incapaz de realizar tales cosas. 

¿Necesitamos palpar con nuestras manos? ¿que lo veamos con nuestros propios ojos? Ponemos en duda la credibilidad de quien nos cuenta algo muchas veces quizás también desde nuestros orgullos personales, de nuestro amor propio porque no fuimos nosotros capaces de hacerlo, o porque no tuvimos la experiencia que tuvieron otros.

¿Algo así le estaría pasando al apóstol? Habían, es cierto, pasado por una experiencia dura que a cualquiera lo desestabilizaría; cuando estamos así, no sabemos qué hacer ni qué pensar, nos encerramos para que nadie nos vea o nos encuentre o nos echamos a caminar. Tomás se había ido a caminar y en esa ocasión Jesús resucitado se les manifestó; Tomás no estaba con ellos. El primer saludo que se va a encontrar a su vuelta es la noticia de que Jesús había estado allí con ellos, ‘hemos visto al Señor’, le dicen, pero su reacción no podía ser otra, ahora no creía en nada, ni siquiera en aquello que sus compañeros llenos de alegría por su encuentro con Jesús ahora le contaban.

Aún pesaba en su corazón la experiencia del dolor y de las esperanzas que habían perdido. ahora necesitaba algo más que unas palabras entusiasmadas de otros que habían tenido nuevas experiencias. El quisiera quizás tenerlas también aunque no se atrevía a manifestarlo claramente, como nosotros cuando andamos confusos, queremos algo pero nos da miedo manifestarlo porque nos parece una derrota para nuestro amor propio.

La experiencia la iba a tener. como nos narra el evangelista a los ocho días, estando igualmente con las puertas cerradas, y en esta ocasión Tomás con ellos, se manifestó de nuevo Jesús. ¿Era verdad o solo eran sueños e imaginaciones? Pero Jesus se acercó a él sin reproches, solo queriendo que hiciera aquello que había manifestado querer hacer para creer. Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado… No seas incrédulo, le viene a decir Jesús, confía, despierta tu fe, aquí lo puedes experimentar.

No necesitó meter su dedo en las llagas de las manos, ni su mano en la llaga del costado. Era su corazón el que ahora estaba sintiendo y se caían todas las escamas de sus ojos y de su corazón. ‘¡Señor mío y Dios mío!’, fueron sus únicas palabras con lo que lo estaba diciendo todo. Sí un día había sido hermosa la confesión de Pedro allá en Cesarea de Filipo porque el Padre se lo había inspirado en su corazón, hermosa era ahora la confesión de fe de Tomás. Porque Tomás estaba teniendo la experiencia del encuentro con el Señor resucitado. 

Es lo que hará crecer la fe, es lo que hará que la fe se vuelva expansiva, es lo que nos llevará a contagiar de nuestra fe a los demás, porque no hablamos de cosas aprendidas o recibidas de otros, sino por lo que en lo hondo de nuestro corazón hemos vivido y experimentado. 

Somos cristianos demasiado del catecismo y la doctrina y poco de la experiencia por eso seremos tan poco convincentes; si experiencias tenemos, y seguro que en la vida hemos tenido momentos intensos de fe, sin embargo somos poco dados a comunicarlas; no hablamos de lo que vivimos, de lo que experimentamos dentro de nosotros; tenemos que ser más una comunidad, una iglesia que comparte sus experiencias, lo que vivimos, porque será como de verdad estaremos transmitiendo la fe, contagiando de la fe, entusiasmando con nuestra fe. 

Porque no compartimos de verdad lo que llevamos dentro luego nuestras celebraciones se hacen frías y rituales, pierden alegría y entusiasmo, nuestro cántico de alabanza al Señor se convierte en un mero rito. Reavivemos nuestra fe haciendo que cada celebración sea un encuentro vivo con el Señor. 

Abramos de verdad los ojos para saber leer desde el corazón tantos momentos intensos en que Dios se va manifestando en nuestra vida y compartamos nuestra experiencia de fe.


la pasividad no hace camino pon optimismo y encontrarás nuevos horizontes

Ha sonado despertador, es hora de levantarnos para comenzar la tarea del nuevo día, pero algunas veces nos quedamos sin saber qué hacer,¿nos levantamos o no nos levantamos? ¿Merecerá la pena? Son tantas las cosas que tenemos que afrontar que quizás no sabemos por dónde empezar, miramos el camino de la vida y algunas veces me parece tan lleno de dificultades que no sabemos qué hacer, estamos pensando en ese esfuerzo de superación de cada momento que tanto nos cuesta y nos quedamos paralizados, nos sentimos incapaces e inútiles para afrontar tantas cosas, tenemos miedo de tropezar y no saber levantarnos, nos llenamos de pasividad y no encontramos camino; necesitamos un empuje, una ilusión que nos despierte, una motivación que nos ponga en camino, una presencia que nos aliente, una mano que nos ayude a sacar fuerzas de nosotros mismos para levantarnos, una palabra que eleve nuestro espíritu para encontrar nuevas metas; mi saludo cada mañana quisiera ser esa brisa fresca que llega a tu lado despertando esa nueva ilusión por la vida, recordarte que hay un amigo que piensa en ti desde cada amanecer, abrirte los ojos para que descubras tantos que a tu lado también te pueden servir de aliciente, para que eleves tu mente y sepas darle gracias a Dios por ese nuevo día que pone en tus manos. Recuerda, la pasividad no hace camino, pon optimismo en tu corazón y se te abrirán nuevos horizontes. Buenos días. © carher 

miércoles, 1 de julio de 2026

vivir no es solo dejar pasar los minutos y las horas

El reloj sigue su curso imperturbable e imparable, pasan los minutos, pasan las horas y llega un nuevo día, pero vivir es algo más que dejar que el tiempo siga su curso imperturbable, no somos una máquina de la que sale la vida de forma automática quizá como alguien la haya programado, tenemos que asumir nuestro tiempo, nuestros minutos, nuestras horas, lo que sentimos en cada instante, lo que hacemos en cada momento, es darle vida a lo que hacemos y vivimos, darle un sentido y un valor pero no como quien contabiliza económicamente los resultados sino como quien disfruta plenamente cada paso de su vida, cada latido del corazón es un impulso de vida, es el ritmo del amor que es quién da colorido a la vida, valor a lo que hacemos, alegría a nuestro vivir, quien pone metas en nuestros horizontes, quien nos abre a la claridad de la luz, todos lo hacemos con amor y por amor, nos hace ir al verdadero encuentro con los demás, para aprender de su entusiasmo por vivir, para saborear cada paso y cada momento dándole el mejor de los sentidos a todos los que hacemos, para poner alegría en cada escalón que vamos subiendo, para superar obstáculos y dificultades, para darle una trascendencia a la vida que va mucho más allá del minuto presente; siente que es Dios el que pone verdadero valor a tu vida con su bendición. Buenos días. © carher 

martes, 30 de junio de 2026

No rechacemos la luz de Jesús no solo para nosotros sino también para ese mundo que nos rodea en medio de sus luces opacas


 

No rechacemos la luz de Jesús no solo para nosotros sino también para ese mundo que nos rodea en medio de sus luces opacas

Amós 5, 14-15. 21-24; Salmo 49; Mateo 8, 28-34

No enciendas muchas luces, así pasaremos desapercibidos, nadie sabrá lo que estamos haciendo, evitaremos que alguien se de cuenta y nos veamos metidos en líos… No queremos que haya luz, hacemos las cosas en la oscuridad, pero eso ¿qué puede significar? ¿Por qué queremos permanecer en la oscuridad? ¿Será acaso que lo que estamos haciendo son cosas oscuras? Creo que todos entendemos lo que puede haber detrás de esas oscuridades que buscamos, o lo estaremos viendo claramente a nuestro alrededor en ‘malos negocios’, en violencias que se ocultan, en corrupción de todo tipo que va corroyendo nuestra sociedad.

Hoy contemplamos a Jesús que tras la travesía del lago llega a la otra orilla; pero es un lugar ajeno al pueblo de Israel, es la región de los gerasenos; pero allí se encuentra con dos endemoniados, en expresión del evangelio, que les salen al encuentro; ya nos comenta el evangelista que por la violencia de esos individuos nadie se atrevía a transitar por estos lugares; pero aquello hombres poseídos por el espíritu del mal sí conocen quien ha llegado hasta ellos; lo rechazan, solo por la acción de Jesús se verán libres de esos espíritus inmundos que se adueñarán de una piara de cerdos que se despeña en el lago.

La fuerza y la gracia de la luz y de la vida que llega con Jesús a aquellos lugares; pero nos encontraremos algo que nos parece inconcebible, que los habitantes del lugar que al conocer los hechos se acercan hasta Jesús le pedirá que abandone aquellos lugares. siempre hemos comentado que los negocios de su vida con el pastoreo de aquellos cerdos se les han ido por tierra, ven sus intereses afectados y por eso rechazan la presencia de Jesús.

El juicio que vamos a hacer no es sobre aquellas personas, sino que será mirándonos a nosotros mismos. ¿Cuál es nuestra reacción a la gracia de Dios? ¿Cuál es nuestra reacción a la luz que con Jesús quiere iluminar nuestra vida?

Podemos pensar en los rechazos cuando queremos seguir en los caminos del mal y nada nos hace movernos hacia el arrepentimiento; podemos pensar en esa componendas que nos hacemos tantas veces para parecer cumplidores mientras seguimos con nuestros apegos en el corazón; podemos pensar en la poca perseverancia en nuestros propósitos cuando pronto nos aflojamos espiritualmente y seguimos dejándonos caer por las pendientes de nuestras viejas rutinas y costumbres; podemos pensar en la poca voluntad que ponemos para superarnos y arrancarnos de nuestras viejas rutinas o de la tibieza espiritual con la que nos gusta andar.

Hoy el Señor quiere llegar también a esas regiones inhóspitas de nuestras vida que quiere transformar en un bello jardín de vida. pero quizás con este evangelio Jesús nos quiere pedir algo más; a muchas regiones inhóspitas llenas de violencias o de insolidaridad que nos son difíciles de atravesar, desiertos de frialdad y desinterés donde florecen fácilmente los cardos del orgullo o de los rencores, y podemos pensar en tantas situaciones que se viven en nuestro sociedad tan materialista y sensual, Jesús quiere llegar también y quiere hacerlo a través de nosotros. 

Ha puesto un toque de vida en nuestros corazones pero nos está diciendo que vayamos a nuestros hermanos y le contemos lo que el Señor ha hecho con nosotros. ¿Cuál es la respuesta que le damos? ¿Nos seguiremos quejando de que esos caminos son difíciles e intransitables pero no ponemos nada de nuestra parte para hacer que nuestro mundo florezca como un vergel de amor y de justicia? ¿Preferimos un mundo de oscuridades y de medias luces? ¿Estaremos rechazando la luz no solo para nosotros sino también para el mundo que nos rodea?


que bueno escuchar una palabra de aliento y confianza

Cada mañana intento rebuscar los mejores palabras para enviarte mi saludo lleno de buenos deseos y que te haga despertar con mucha ilusión a un nuevo día; en medio de un mundo a veces tan lleno de amarguras necesitamos una buena cucharada de dulzura que nos haga encontrar el mejor sabor de la vida, se suele decir que a nadie amarga un dulce, una palabra de aliento y de confianza levanta nuestro espíritu decaído; es lo que pretendemos, es lo que hemos de ir buscando, es lo que tenemos que saber ir llevando ofreciendo esa delicadeza en nuestro trato, despertando confianza en nosotros mismos, sabiendo valorar siempre lo bueno de los demás, haciéndonos creer en nosotros mismos y en que somos capaces de hacer muchas cosas buenas y llevar a término esos proyectos hermosos que tenemos en nuestra mente, descubriendo lo bello y hermoso del corazón de los que nos rodean, saboreando lo mejor de la vida, sintiendo que no estamos solos porque hay muchos a nuestro lado que con sus luchas y esfuerzos de superación nos estimulan para seguir la ascensión de nuestro camino, porque sentimos el amor de Dios que se manifiesta de muchas maneras en nuestra vida con sus bendiciones y nunca nos deja solos; saboreemos la dulzura de la vida. Buenos días. © carher 

lunes, 29 de junio de 2026

una mirada agradecida al camino realizado

Es normal que nuestra mirada al comenzar un nuevo día mire hacia adelante pensando en ese futuro que nos espera y que tenemos que construir cada día, alguien dice que mirar para detrás nunca ni para tomar impulso, pero pienso que sí es necesario volver nuestra vista hacia el pasado con una mirada agradecida al camino realizado porque lo que somos hoy es lo que hemos construido en el pasado; bueno es recordar el camino recorrido, esas fechas especiales que son como hitos en nuestra historia, esos momentos de dicha y de felicidad que son innumerables pero también esas lágrimas derramadas en momentos duros y difíciles, esas personas que han compartido nuestro camino comenzando por la familia en la que hemos nacido y crecido, aquellos compañeros de estudio y de aventuras en nuestra juventud que nos hicieron soñar en futuros hermosos, esas personas que han caminado a nuestro lado aunque ahora ya no forman parte de nuestra vida, esos amigos fieles que estuvieron siempre a nuestro lado, esas personas que de forma desinteresada tanto nos ayudaron en el camino, esos proyectos realizados en las distintas etapas que tantas satisfacciones nos dieron, también ¿porqué no? esos fracasos y caídas que tanto nos han enseñado; es nuestra historia, lo que ha sido nuestra vida, es la sabiduría que se atesora en nuestro corazón, son bellos y agradecidos recuerdos que no hemos de enterrar, escalera no siempre fácil que ha logrado esa ascensión de lo que hoy somos, miramos a lo alto con corazón agradecido a Dios que en todo eso nos ha ido regalando su amor. Buenos días. © carher

domingo, 28 de junio de 2026

Decisiones que parecen locuras pero que nacen del amor y nos hacer caminar de una forma radical con un nuevo sentido de vida

 


Decisiones que parecen locuras pero que nacen del amor y nos hacer caminar de una forma radical con un nuevo sentido de vida

2Reyes, 4, 8-16; Salmo 88; Romanos, 6, 3-4.8-11

Hay momentos en la vida en que llega la hora de tomar decisiones; la radicalidad con que hemos de tomar esas decisiones algunas veces parece que no hay nadie que lo entienda; es una nueva manera de concebir las cosas, de entender la vida que parece que va a contracorriente de lo que parece que tiene que ser lo habitual; nos sentimos nosotros mismos abrumados quizás por tener que tomar esa decisión, los que están a nuestro lado no lo entienden, pero quizás nosotros en el fondo tenemos claras cuales son nuestras metas, los objetivos que pretendemos en la vida, en lo que hacemos, en nuestros negocios, en la relación con los demás, porque son cosas que pueden afectar a diferentes situaciones de nuestra vida, en diferentes estadios nos podemos encontrar con momentos radicales así. Mantener el pulso nos puede ser costoso pero lo tenemos claro.

Creo que es lo que nos está planteando hoy Jesús en el evangelio. Nos parecen muy radicales y exigentes sus palabras, porque nos está diciendo que quien no lo hace así como nos está diciendo, no es digno de Él. ¿No nos recordará lo que en otro momento nos ha dicho que tenemos que estar con El o contra Él, porque el que no recoge con El desparrama?

Y nos toca momentos o situaciones de las más normales de nuestra vida como son nuestras relaciones familiares con padres, hermanos, esposos, hijos. Y pareciera que hiciera una comparación entre el amor que hemos de mantener en esos lazos familiares con el amor que a Él le hemos de tener. 

Fijémonos bien en las palabras de Jesus y no es que pretendamos hacer rebajas, sino fijarnos en su hondo sentido y también en consecuencia en la radicalidad que nos pide. ‘El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí’.

¿No tenemos que amar a nuestros padres o a nuestros hijos? No es eso lo que nos está pidiendo Jesús, sino que sepamos encontrar lo que es verdaderamente la prioridad de nuestra vida y lo que va a dar sentido y valor a todo lo que luego tengamos que vivir. Sí, el amor de Dios tiene que estar por encima de todo, ‘amarás a Dios sobre todas las cosas’, decimos en los mandamientos, ‘con todo el corazón, con toda el alma, con todo tu ser’, como nos dice el texto bíblico. Pero es que ahí está la raíz de todo nuestro amor, ahí es donde haremos que todo nuestro amor sea sublime, es desde ese amor que le tenemos a Dios que no es sino respuesta el amor infinito que Él nos tiene y al que queremos imitar desde donde aprenderemos a amar también con todo nuestro ser a aquellos a los que tenemos que amar. ¿No nos pedirá que amemos a los demás como Él nos ha amado?

No es contraponer, es fortalecer y darle hondura, para que esos amores humanos que hemos de vivir no sean un obstáculo al amor de Dios. Es una exigencia que no nos hace pesado el amor sino todo lo contrario. Como decía san Agustin el amor suaviza todos los preceptos. Y podemos recordar aquella anécdota de la Madre de Calcuta cuando alguien llegó y a ver como ella trataba a los pobres y los enfermos y decía que ni por todo el oro del mundo esa persona decía que no sería capaz de hacer aquello; a lo que Santa Teresa de Calcuta le respondía que ella tampoco lo hacía por eso, porque lo hacía por amor.

Nos habla Jesús de tomar la cruz para seguirle, porque de lo contrario no seríamos dignos de Él. Es la carga del amor lo que hará que nada ni nadie nos pueda separar de ese amor de Dios. Porque hemos de tener claro, como decíamos, cuales han de ser nuestras prioridades. ¿Qué será entonces para nosotros ganar la vida? ¿Serán solamente esas ganancias materiales que podamos ir obteniendo por lo que hacemos? Jesus nos habla de perderla, de gastarla, de entregarla como Él lo hizo. Ahí está nuestra verdadera ganancia, solamente así es como le daremos sentido de plenitud a nuestra vida.

Y claro eso son decisiones muy serias y hasta radicales que hemos de ir tomando, porque desde ese amor las cosas se miran con otro sentido y con otro valor. Y claro, el mundo que no camino sino por intereses y ganancias no nos comprenderá. Pero nosotros somos locos de amor por Cristo porque en Él y en su amor encontraremos la verdadera plenitud de nuestras vidas.