sábado, 27 de junio de 2026

un día agradable desde un corazón lleno de ternura y delicadeza

Un nuevo amanecer que nos anuncia un nuevo día que deseamos todo lo más agradable, que nos sintamos a gusto y así se lo hagamos sentir a los que nos rodean, abramos puertas y ventanas para que entren los cálidos rayos del sol, se renueve el aire de nuestro interior con la brisa fresca de la mañana; ya sabemos que en una casa cerrada mucho tiempo el aire se enrarece, aparecen los tufillos de los malos olores, la humedad carga el ambiente y hasta se nos hace difícil respirar hondamente; es lo que tenemos que cuidar con esa renovación interior que cada día hemos de saber realizar en nosotros, no mantengamos viejos y malos recuerdos, desprendámonos de resentimientos y recelos, limpiemos esas legañas de nuestros ojos de los prejuicios y prevenciones, quitemos esas viejas y oscuras cortinas que nos encierran en nuestro egoísmo, despejemos nuestro corazón de malos sentimientos, afinemos la sintonía que nos hace descubrir con claridad la bondad de los demás, aliviemos el peso que soporta nuestro corazón con nuestro orgullo y amor propio mal entendido, dejemos que entren los cálidos rayos del amor que todo lo purifican, que comience a fluir en nuestras mutuas relaciones la brisa fresca de la delicadeza que se multiplica en múltiples gestos de ternura y cercanía, que hagamos sitio en nuestro corazón para que sintiéndose a gusto quepan todos nuestros amigos y cuantos se acercan a nosotros; estaremos haciendo un día agradable para nosotros mismos y para cuantos nos rodean. Buenos días. © carher 

viernes, 26 de junio de 2026

Sepamos despojarnos de nuestros aires de grandeza para humildes ponernos siempre en actitud de servicio y cercanía



 Sepamos despojarnos de nuestros aires de grandeza para humildes ponernos siempre en actitud de servicio y cercanía

Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19; Salmo 73; Mateo 8, 5-17

Algunas veces quizás nosotros no sabemos cómo acercarnos a alguien desde nuestros deseos de conocerlo, o desde nuestra necesidad esperando quizás una ayuda, y estaremos atentos a las señales que pueda darnos o que nosotros podamos encontrar de que podemos acercarnos con libertad y confianza; o quizás al revés somos nosotros los que quizás podamos ofrecer algo pero no queremos forzar el que alguien quiera aceptarnos, no queremos herir su susceptibilidad y al mismo tiempo respetar su libertad y lo que hacemos es dejarnos caer, como solemos decir, ponernos a tiro, dar señales de que esas personas pueden con libertad confianza acudir a nosotros.

Podríamos decir que es lo que encontramos en Jesús. Se deja encontrar, se pone a tiro, su presencia y sus gestos están invitándonos a que vayamos a Él porque en Él nunca nos sentiremos defraudados. Son muchos los momentos en que lo contemplamos así a lo largo del evangelio; se hace el encontradizo, se detiene junto a ciego del camino, se fija en quien quizás nadie se ha fijado y pasa desapercibido para muchos, deja incluso que le rompan el techo de la casa con tal de que puedan llegar hasta Él, o va allí donde hay soledad y sufrimiento para ofrecer su palabra, tender su mano o levantarnos de nuestra camilla.

Llega Jesús a Cafarnaún y se deja encontrar por aquel centurión romano que por allí anda con sus angustias porque su criado a quien apreciaba mucho está enfermo. Y ante la petición confiada de aquel hombre quiere ponerse en camino para ir a su casa. ‘Voy a curarle’, le dice. Pero por contra encontraremos la humildad y la grandeza de aquel hombre, no por sus títulos que puedan merecer honores, sino por la forma confiada y humilde de dirigirse a Jesus. ‘No soy digno de que vayas a mi casa…’ comienza diciendo pero para afirmar su certeza de que la Palabra de Jesús es verdadera y será suficiente para que su criado se pueda curar. El sabe de mandos y de órdenes, sabe de cumplimiento de mandatos y de disponibilidad, y Jesús puede hacerlo. ‘Una palabra tuya bastará’.

Hemos hablado de la grandeza que manifiesta este hombre, pero es Jesús mismo quien lo alabará. ‘No he encontrado en Israel una fe tan grande’. ‘Vendrán de Oriente y de Occidente y se sentarán en la mesa del Reino de los cielos’, se comentará en otro lugar. ‘Que te suceda conforme has creído’, el poder y la grandeza de la fe.

Pero en el resto del evangelio de hoy seguiremos contemplando a Jesus que allí a donde llega o por donde pasa todo se va llenando de vida. Será la suegra de Simón a quien Jesus levanta de la cama y pronto ella se pondrá a servirles, pero serán las multitudes que se agolpan a su puerta buscando esa sanación de sus enfermedades y sobre todo la salud y salvación para sus vidas. El evangelista recordará lo anunciado por el profeta Isaías, Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades’.

Nos queda preguntarnos si nosotros nos ponemos a tiro de ese encuentro con el Señor que nos sana y nos llena de vida; pero al mismo tiempo tenemos que plantearnos cómo nosotros vamos a saber acercarnos allí donde hay dolor y sufrimiento también para regalar vida. Hemos de levantarnos también y ponernos en actitud de servicio que lo podemos reflejar de muchas maneras. ¿Seremos en verdad cercanos los unos con los otros? ¿Seré capaz de despojarme de esos aires de autosuficiencia para ponerme al lado de los que más sufren?


dejarnos sonar para poder sanar

El brillante sol que se eleva sobre el horizonte nos está invitando al vivir la vida con la más hermosa plenitud, que ninguna sombra disminuya la intensidad de esa luz que ha de envolvernos y con la que al mismo tiempo hemos de iluminar para ayudar en el camino de los demás, sin embargo algunas veces hay cosas en los secretos de nuestro corazón que nos perturban, nos dañan y nos hacen perder esa intensidad de vida, por eso hemos de saber curar esas heridas, no permitamos que reticencias, malos recuerdos o posturas negativas mermen la intensidad de luz que tendríamos que emitir, dejémonos sanar reconociendo esas debilidades y no dejándonos confundir por ese amor propio que termina encerrándonos en nosotros mismos, que sintamos renacer de nuevo un amor puro en nuestros corazones, que seamos capaces de abrir las puertas y ventanas para realizar es hermoso intercambio de vida con quienes nos rodean o nos vamos encontrando, esa luz nueva que emana de nuestro amor a través de tanto gestos y detalles de cercanía y de humanidad vaya llenando también de intensa vida cuanto nos rodea, sintámonos sanados porque nos sentimos amados, amemos y con nuestro amor sanemos a los demás. Buenos días. © carher 

Algo nuevo tiene que surgir en nuestro corazón cuando nos sentimos curados porque nos sentimos amados, ofreciendo ese mismo amor

 


Algo nuevo tiene que surgir en nuestro corazón cuando nos sentimos curados porque nos sentimos amados, ofreciendo ese mismo amor 

2 Reyes 25, 1-12; Salmo 136;  Mateo 8, 1-4

Excluimos, somos excluidos o nos excluimos a nosotros mismos, resumo con ellos posturas, actitudes, maneras de actuar que tenemos muchas veces con nosotros mismos o con los que nos rodean, creando unas diferencias o exclusivismos que nos distancian y que nos dividen. Algunas veces de una manera muy sutil, otras de forma descarada en actitudes, comportamientos o gestos que tenemos hacia los que nos parecen distintos, otras veces bajo una capa de aparente humildad que encierra realmente un orgullo mal curado dentro de nosotros mismos.

Me hago esta reflexión desde el relato de aquel leproso que se atrevió a acercarse a Jesús que nos cuenta hoy el evangelio. Partimos es cierto de una situación de discriminacion incluso considerada legal por aquello en principio de evitar los peligrosos contagios de una enfermedad que con la higiene y medios de la época se consideraba hasta una maldición; el leproso era excluido no sólo de la vida familiar sino de su presencia en medio de la comunidad, habían de vivir apartados para siempre de todo contacto humano.

Pero aquel hombre tuvo la valentía de reconocer, es cierto con humildad, su enfermedad, pero de romper también todas aquellas barreras para acercarse a Jesus, incluso en medio de la gente. ‘Si quieres, puedes limpiarme’, le pide a Jesús. Se sabe no limpio, se sabe impuro como lo ha condenado su sociedad, pero sabe quién puede limpiarle, quien puede de nuevo devolverle su dignidad. ¿Qué va a hacer Jesús? ‘Quiero, queda limpio’, es su respuesta.

Cuántas veces hemos reflexionado sobre este hecho con muchas conclusiones para nuestra vida. Pero no lo hemos de dar ya por todo hecho y reflexionado. Es Palabra de vida para nosotros hoy, en este mundo concreto en el que estamos, pero también para nuestra vida tan llena de lepras, cuando nos creemos buenos y hasta mejores que los que están a nuestro lado, o cuando seguimos con nuestras cobardías para camuflar tantas debilidades que hay en nosotros, cuando no damos el paso para salir de esas situaciones en las que nos hemos metido o arrancar de nosotros tantas amarguras que seguimos guardando en el corazón, cuando por orgullo no nos dejamos sanar esas viejas heridas y por el contrario vamos con las púas de nuestros resentimientos y recelos hiriendo a quien se interponga en nuestro camino.

¿Seremos capaces de tener la humildad de reconocer que no estamos tan limpios como queremos aparecer y pedirle a Jesus que nos sane y que nos limpie?

Pero hay algo más de lo que tenemos que ser capaces, tomar las actitudes y las posturas de Jesús para ir rompiendo muros y barreras para que nadie se sienta apartado, poniendo el bálsamo de nuestro amor en nuestros gestos y palabras para ir sanando también a cuantos encontremos en esa situación en los caminos de la vida, tendiendo la mano como oferta de confianza y amor a quien sea que encontremos sin importarnos ni el color de su piel ni su apariencia.

Algo nuevo tiene que surgir en nuestro corazón cuando nos sentimos curados porque nos sentimos amados, para ofrecer también ese mismo amor a los demás.


jueves, 25 de junio de 2026

dejarnos sorprender para encontrar algo nuevo

¿Que nos deparará el nuevo día? Es el pensamiento como el que despertamos cada mañana, con curiosidad y con cierta incertidumbre comenzamos a dar nuestros primeros pasos, es por supuesto lo que podemos y lo que tenemos que hacer porque somos los constructores de nuestra propia vida, no dejamos las cosas al azar, a lo que salga, ponemos nuestra voluntad y nuestra responsabilidad, sacamos a flote todas nuestras posibilidades, desarrollamos nuestros valores y cualidades, somos creativos y tomamos iniciativas, no es solo lo que nos salga al paso en la vida sino lo que ponemos de nosotros mismos, pero eso no quita que nos dejemos sorprender por lo que nos vamos a encontrar, por lo nuevo que aparece ante nosotros, por las nuevas posibilidades de nuestra vida, por lo que podemos recibir de los demás y del entorno que nos rodea, abiertos siempre a lo nuevo podremos encontrarnos también maravillas, todo eso lo sumamos y tendremos un día maravilloso. Buenos días. © carher 

miércoles, 24 de junio de 2026

frente a un desierto de arenales hagamos un florido jardín

Un buen propósito cada mañana al despertar es tratar de hacer florecer un jardín en ese día que comenzamos a vivir, la fragancia de un jardín nos hará sentir la belleza de la vida, es nuestra tarea ponerle color a la vida que nos rodea, hacer resurgir de nuevo la vitalidad a nuestro alrededor, porque muchas veces en la vida nos parece ir atravesando un desierto de arenales por la indiferencia de tantos que caminan a nuestro lado como unos desconocidos que ni siquiera nos permitimos un saludo o un hola, esos vientos fuertes de acritud y violencia que observamos en tantos, esa insolidaridad que discrimina y hace diferencias, esos prejuicios que crean abismos y marcan distancias, no podemos permitir que nuestro mundo se haga tan insensible, tenemos que ir haciendo florecer nuevos valores y actitudes, hemos de ir sembrando una nueva esperanza que despierte ilusión en los corazones, con nuestra sonrisa y con nuestros gestos llenos de delicadeza y ternura hemos de ayudar a que los corazones de nuevo se encuentren, con nuestro entusiasmo por la vida hemos de sembrar nuevas inquietudes, hagamos con nuestra cercanía y nuestra mano tendida que comiencen a tener un nuevo colorido nuestras mutuas relaciones, estaremos haciendo que comience a florecer de nuevo el jardín de la vida que vamos juntos atravesando e iremos encontrando una auténtica felicidad. Buenos días. © carher 

Sintamos igualmente que el Señor ha hecho también para nosotros gracia hoy en el nacimiento de Juan en el desierto de nuestro mundo

 

Sintamos igualmente que el Señor ha hecho también para nosotros gracia hoy en el nacimiento de Juan en el desierto de nuestro mundo

Isaías 49, 1-6;Salmo 138;Hechos 13, 22-26;Lucas 1, 57-66. 80

‘Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella… Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él…’

Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Grande fue la alegría en las montañas de Judá a la hora de su nacimiento. Grande es la alegría también con que el pueblo cristiano celebra la fiesta de su nacimiento. Se preguntaban sus parientes y vecinos qué sería de aquel niño. Muchas cosas extraordinarias rodeaban su nacimiento y todos lo comentaban; había felicitado a Isabel cuando se enteraron que en su vejez iba a ser madre, y ahora con todo lo que rodeaba su nacimiento era causa de comentario y reflexión para aquellas gentes. 

A nosotros también nos hace reflexionar. Y nosotros desde nueva fe sabemos cuál fue su misión y vemos ciertamente que la mano del Señor estaba con él. Su mismo nombre nos lo indica; querían que se llamara Zacarías como su padre porque era lo usual en el primogénito de una familia, pero Zacarías e Isabel sabían que el nacimiento de aquel niño era una gracia, un regalo del Señor y grande era la misión que traía con su nacimiento. Es el significado de la palabra, del nombre que se le iba a imponer, Juan, que viene a significar algo así como que Dios ha hecho gracia; fue, ciertamente una gracia para aquella familia que tanto deseaban un hijo y se vieron enriquecidos con esa gracia del Señor, pero iba a ser una gracia para Israel con la misión que traía como ya le había señalado el ángel a Zacarias en su visión en el templo, era el que venía como un nuevo Elias a reunir a los hijos dispersos de Israel.

Profeta y más que profeta, como diría de él Jesús mismo, el mayor de los nacidos de mujer con la misión de preparar los caminos del Señor, como predicaría más tarde en el desierto. Para nosotros también sigue resonando la palabra y la figura del Bautista; muchos son los caminos que hemos de saber enderezar en nuestra vida para ir al encuentro del Señor que viene a nosotros; su palabra nos resuena no solo en el tiempo del Adviento cuando en la cercanía de la Navidad nosotros también hemos de prepararnos, sino que siempre estará siendo testimonio a nuestro lado de ese camino de rectitud que hemos de vivir aunque duros se nos hagan nuestros caminos.

Algunas veces también nos sentimos como en medio de un desierto en ese mundo que tenemos a nuestros pies y sobre el que caminamos con tantas asperezas y sequedades que nos hacen difícil la siembra de la semilla que se ha puesto en nuestras manos. Corazones resecos e insensibles porque solo piensan en sus intereses y se olvidad de lo que es la rectitud y la honestidad, un caminar sin rumbo dejándonos arrastrar por los vientos del materialismo y del sensualismo como si fuéramos arenas del desierto ofreciéndonos como cantos de sirena placeres o soluciones para la vida que nos dejan con el corazón cada vez más vacío, esa falta de autenticidad de tantos que se envuelven en la fastuosidad de la vanidad y la apariencia. 

Necesitamos escuchar la voz del Bautista que nos invita a una transformación de nuestras vidas para encontrar ese verdadero camino que nos haga aceptar el evangelio que nos anunciará y propondrá Jesus. En medio de la alegría y de la fiesta de su nacimiento son preguntas que nosotros también tendremos que hacernos aquellos vecinos de la Montaña de los que se nos habla en el nacimiento de Juan. ¿Qué será de este niño? ¿Qué es lo que nosotros tenemos que ver hoy para nuestra vida en la celebración de su nacimiento? ¿sentiremos igualmente que el Señor ha hecho también para nosotros gracia hoy en su nacimiento?

martes, 23 de junio de 2026

no nos importe hacer el bobo si hacemos el bien

Nos despertamos cada mañana llenos de buenos sentimientos y buenos deseos porque queremos por nosotros mismos un día feliz y es el deseo que queremos transmitir con nuestro saludo a los amigos y a las personas con quienes nos vamos encontrando; aunque luego algunas veces en el camino nos maleamos por las cosas no agradables que vamos a encontrarnos o por la reacción que lo bueno que hacemos puede tener en los demás, quizás haya muchas cosas que quieran influir en nosotros para desviarnos de ese buen camino que tratamos de llevar, no valoren la rectitud con que queremos actuar; pero te digo una cosa, no nos importe hacer el tonto si hacemos el bien, vayamos repartiendo raciones de bondad allá por donde vayamos, no perdamos nunca la sonrisa que manifiesta la paz y la satisfacción que llevamos en el corazón, sigamos con nuestro compromiso por lo bueno desparramando generosidad y buen hacer, a nuestro paso vayamos despertando ilusión en tantos corazones desesperanzados, sigamos sembrando las buenas semillas de los mejores valores, que ese buen perfume haga más agradable en la vida para muchos, construyamos así un mundo mejor. Buenos días. © carher 

lunes, 22 de junio de 2026

pongamos humanidad para crear un mundo mejor

Qué bella es la vida si la cargamos de humanidad, con ese buen pensamiento quiero hoy despertar y con el que quiero enviarte mi saludo matutino, porque es necesario borrar esas nubes de sombras que muchas veces parecen amenazar la dicha de nuestro camino, rescatemos esos sentimientos de solidaridad ante tantas cojeras que tienen el peligro de dejarnos insensibles, respondamos con bondad y buena cara ante tanta acritud con que muchos se relacionan, respondamos siempre con una sonrisa a las palabras hirientes de un vocabulario vulgar, tengamos la iniciativa de la generosidad cuando vemos a nuestro alrededor a tantos que se encierran en su egoísmo, caminemos siempre con la alegría del optimismo para ir al encuentro de los que se aburren en su soledad, sepamos perder nuestro tiempo para admirar la belleza de una pequeña flor frente a los que van siempre corriendo y apurados por la vida, repartamos el regalo de nuestro amor a los que llevan endurecido el corazón, que el amor envuelva cada gesto y cada paso de nuestra vida para crear un mundo mejor. Buenos días. © carher 

domingo, 21 de junio de 2026

un domingo verdaderamente feliz

Un día para la tranquilidad dejando a un lado las prisas y los agobios, es el día del descanso semanal donde nos detenemos en nuestros trabajos facilitando así los encuentros familiares y el tiempo para nosotros mismos; necesitamos detener esas carreras de la vida, descansar nuestro cuerpo y nuestra mente, facilitar un tiempo que nos ayude a un necesario crecimiento interior; aunque algunas veces el silencio no nos guste, repasar nuestra vida, apuntalar nuestras metas, clarificar el camino que hacemos es algo que necesitamos; es también un momento especial para los que somos creyentes para abrir nuestro corazón a Dios en alabanza y gratitud por cuanto de su amor recibimos sintiendo así renovado nuestro espíritu; cuidemos este día y no lo llenemos de superficialidades porque algunas veces sustituimos los agobios de nuestros trabajos por otros ruidos que nos aturden, démosle su verdadero sentido y valor descubriendo así también la grandeza de nuestra vida para ser más nosotros mismos y alcanzar esa plenitud que en el fondo todos deseamos; tengamos un domingo feliz. Buenos días. © carher