martes, 20 de enero de 2026

dejemos tras nosotros el rastro del perfume de nuestra personalidad

Cuando despertamos en la mañana por nuestra mente como en una película de anticipo pasa una multitud de imágenes de las cosas que tenemos que hacer en el día, todo nos parece importante y nos decimos que son cosas que no podemos dejar de hacer, responsabilidad que tenemos, trabajo que realizar, sueños de los que aterrizar, tareas que nos decimos imprescindibles que no podemos dejar para otro momento, exigencias que nos llenan la cabeza y al final nos traen a mal poner; ¿es todo de igual importancia? Ahí tenemos que sacar a flote nuestra sabiduría y nuestra prudencia, porque no es cuestión de hacer cosas por hacerlas, someternos a la dictadura del tener que hacer, vivir en permanente agobio, no son las cosas por las cosas, no es solo la eterna dependencia de que se ha hecho siempre así, no es estar pendiente de cuidar nuestro prestigio o de agradar a los demás por aquello del que dirán; es bueno tener como primordial, es cierto, la valoración y el respeto de las personas, pero sobre todo seamos nosotros mismos, con nuestra personalidad y con nuestras metas, con nuestros sueños y también con el desarrollo de lo que somos, pensando en lo bueno que podemos hacer por los demás y en la grandeza de la vida misma, dejemos el rastro del perfume de nuestra personalidad y de nuestro buen hacer. Buenos días. © carher 

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