viernes, 6 de febrero de 2026
frente a la fluctuaciones de la vida una honda espiritualidad
Tan pronto despertamos ya estamos queriendo saber si el día ha amanecido luminoso y brillante, tratamos de ver por los resquicios de nuestra ventana si el sol ya está brillando en el horizonte y enviándonos sus rayos de luz, es una forma de levantarnos animados y con entusiasmo, querer emprender las tareas de cada día, pero hay ocasiones en que las nubes cubren los rayos del sol y más que luminosidad parece que nos anuncian tormentas y no me refiero solo climatológico como en estos días en muchos lugares se está viviendo, son los vaivenes de la vida no siempre fácil que muchas veces se nos vuelve tormentosa, momentos difíciles, turbulencias por los problemas, desencuentros con quienes nos rodean, tentación a la desgana y a la rutina, pesadez en nuestros pasos para afrontar los necesarios momentos de superación y crecimiento, experiencias negativas del pasado que entorpecen ahora nuestros pasos, vanidad con que queremos vivir la vida que nos hace estar muchas veces queriendo contentar a todos, fluctuaciones que sentimos en la vida que nos hacen perder en ocasiones el rumbo y el sentido de nuestro caminar, por eso para no andar como veletas llevadas por el viento necesitamos cimentar y anclar bien nuestra vida, para darle esa necesaria estabilidad y no perder nuestro norte, para no olvidar las metas que nos hemos propuesto en la vida; necesaria una espiritualidad honda para que no nos dejemos arrastrar por las rodaderas del materialismo, nos sentiremos seguros y orientados, superaremos los malos momentos, no nos dejaremos deprimir por la adversidad, sabremos ir siempre con un corazón lleno de alegría expresada en la serenidad y placidez de nuestro rostro y nuestra presencia; Dios enriquece siempre nuestra vida con la fuerza del Espíritu que es nuestra fortaleza y sabiduría. Buenos días. © carher
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