Parece que comenzar un nuevo día es como meterse en esa algarabía de la vida llena de carreras y de agobios, que muchas veces no nos deja tiempo para nosotros, que puede convertirse en una locura, pero tenemos que saber detenernos a tiempo, mantener la serenidad de nuestro espíritu para saber discernir lo verdaderamente importante que muchas veces no está en cosas portentosas sino en lo pequeño y en lo sencillo que nos puede pasar desapercibido; sepamos tener una mirada lúcida para descubrir esas pequeñas cosas que nos hacen más humanos, más cercanos a los que nos rodean sean quienes sean, el brillo de una sonrisa, la mano sobre el hombro que nos hace temblar de emoción, una palabra de ánimo que levante el espíritu, un prestar atención al que vemos con rostro compungido por la tristeza o las preocupaciones, una compañía amigable a quien camina cansado a nuestro lado, son pequeños detalles que podemos ofrecer pero que también encontramos en quienes se acercan a nosotros regalándonos su amistad y su presencia, son cosas que animan nuestro espíritu y que con mirada de fe nos hacen ver signos del amor de Dios que se hace presente en nuestra vida. Buenos días. © carher
miércoles, 15 de julio de 2026
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