miércoles, 12 de agosto de 2026

un camino de corrección para ser mejores

Despertamos y abrimos los ojos a un nuevo día, ¿que nos gustaría encontrar?  ¿cuál sería la sorpresa mejor que nos pudiera ofrecer el nuevo día? ¿Veremos realizados nuestros mejores sueños? Nos gustaría que fuera todo perfecto, no hubiera contratiempos que nos hagan cambiar nuestro rumbo, la felicidad fuera completa, no nos faltara la risa y alegría, pudiéramos realizar nuestros planes en su totalidad, que fuera fructuoso todo lo que hacemos; pero sabemos que no todo sale a la perfección porque nosotros mismos no somos perfectos y tenemos nuestros tropiezos y debilidades, cometemos errores, nos aparecen descontroles que nos dañan a nosotros mismos y pueden dañar también a los que están a nuestro lado, nos sentimos cansados en ocasiones y perdemos la tensión interior que nos hace superarnos; tenemos que aprender a cambiar el rumbo porque nos hemos equivocado, tenemos que corregirnos a nosotros mismos y aceptar la corrección que nos puedan ofrecer quienes nos aprecian, nos hace falta humildad para aceptar nuestros errores y cariño para ofrecer nuestra mano, nuestra palabra, nuestra presencia para animar a los que tropiezan a nuestro lado; es lo que llamamos la corrección fraterna, porque así hemos de sentirnos como hermanos que caminamos juntos en un mismo mundo, aprendamos de las lecciones de la vida y lo que mutuamente podamos ofrecernos y seremos así un poco más felices cada día. Buenos días. © carher 

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