Escucha el silencio, es el amanecer y todavía no ha comenzado la algarabía de la vida, no tengas miedo del silencio, lo necesitamos, dejar a un lado las palabras, los ruidos, esas algarabías de la vida en las que tanto nos gusta meternos, quédate en silencio y escúchalo, porque es comenzar a escucharte a ti mismo, siempre vamos corriendo de un lado para otro y llenos de muchas cosas, aturdidos por muchos ruidos, y no podemos escuchar el silencio, no podemos detenernos para contemplar de verdad lo que hay a nuestro alrededor, lo que quizás tenemos muy cerca, lo que podría hacernos subir un escalón en la intensidad de nuestra felicidad, contempla y escucha en tu interior esa voz que te hace encontrarte contigo mismo, contempla y escucha en tu interior ese impulso que sentimos para elevarnos de tantas cosas rastreras, hay algo de la vida que solo en silencio podemos escuchar, las cosas verdaderamente espirituales que van a engrandecer nuestro espíritu no hacen ruido pero si se pueden sentir en el corazón, estamos en unos días propicios para encontrar esos momentos de silencio y de contemplación, detengamos esos tambores que con tanta furia repiquetean y nos aturden, tenemos que escuchar a Dios, tenemos que hacer que nuestro espíritu se llene de paz, solo en el amor y en el perdón podremos tener esa inundación de paz que necesitamos, es el amor y el perdón que nos sana, es el amor y el perdón que van a ponernos en un nuevo sentido de comunión y comunicación con lo que nos rodean, disfrutemos de ese silencio, dejemos que nuestro espíritu se llene de Dios. Buenos días. © carher
domingo, 29 de marzo de 2026
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